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   La Vida de Gracia



¿Qué es la Vida de Gracia? Es la vida Cristiana tal como Dios la planeó. Es la libertad de vivir como un hijo de Dios. Es vivir la vida Cristiana consistente con la gracia. La gracia no sólo es la base de nuestra salvación inicial (justificación), también es la base de nuestro crecimiento (santificación). Por la gracia de Dios nacemos en Su familia y por la gracia de Dios somos libres de crecer como Sus hijos. Desafortunadamente, esta vida de libertad se puede perder a menos que estemos firmes en la gracia.

El balance: La libertad controlada por el amor

Dios quiso que los Cristianos disfrutaran la libertad que se gana a través de la fe en Jesucristo como Salvador. Cristo cumplió la Ley y nos libertó de la esclavitud de ésta (Ga 4:4-7). Él también nos libera de la tiranía y del poder del pecado (Ro 6:14). No debemos de usar nuestra libertad para servinos a nosotros mismos, sino que debemos de usar nuestra libertad para servir a Dios y a los demás. El amor es el principio controlador que constriñe la adecuada y piadosa manera de usar nuestra libertad (Ga 5:13-14).

Dos extremos pueden pervertir la gracia de Dios por vivir la vida Cristiana de una manera malsana, e inclusive desastrosa, al vivir una imitación de la verdadera Vida de Gracia. Esta perversión de la libertad Cristiana se encuentra en las Escrituras. A uno lo llamamos libertinaje, y al otro legalismo. Viviendo en cualquiera de los dos extremos lleva al desequilibrio de la vida Cristiana.

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Un extremo: Libertinaje

El primer extremo, el libertinaje, es el abuso de la gracia para servirse a sí mismo egoísta y pecaminosamente. Es una vida sin control que desdeña los mandamientos de Dios. El Cristiano que cae en el libertinaje puede pensar que puede entregarse al pecado porque su salvación eterna no se puede perder, o porque ya ha sido perdonado, o por lo menos, él racionaliza: 'Dios me va a perdonar cuando yo peque'. Esta es una actitud inmadura que se esconde detrás de las objeciones de Ro 6:1 y 6:15. Aquí, se levanta la pregunta, ¿debemos de pecar para experimentar más gracia y porque no estamos bajo la Ley? la respuesta es ¡absolutamente no! En Cristo, hemos muerto al pecado y debemos de servir a un nuevo Amo, a Jesucristo.

Aunque no estamos bajo la vieja Ley Mosaica, tenemos muchos mandamientos en el Nuevo Testamento que debemos de obedecer, el mayor de ellos es amar a Dios y amar a nuestro prójimo, los cuales impiden la auto-complacencia y el comportamiento pecaminoso. El Cristiano licencioso falla al no darse cuenta cómo está menospreciando la gracia y cómo tal conducta elimina el compañerismo con Dios en su vida así como los beneficios en la eternidad, e invita a la acción disciplinaria de Dios.

Otro extremo: Legalismo

La Vida de Gracia no sólo se puede pervertir por el libertinaje, también puede ser pervertida por el legalismo. El legalismo es el abuso de la gracia que busca llevar a los Cristianos ya sea bajo la Ley Mosaica o a algún tipo de estándar artificial que ha sido creado por otros para ser aceptado por Dios. El legalista insiste en seguir una lista de cosas que se deben y no se deben hacer como aquellos que están detrás de las advertencias en Gálatas (4:9-10; 5:1-3) y Colosenses (2:16-23). El Cristiano legalista puede fácilmente caer bajo las expectaciones de otros que lo hacen sentir culpable falsamente. Por ejemplo, ellos pueden hacerle sentir que no es espiritual por la versión de la Biblia que usa, cómo se viste, lo que come o no come, qué películas ve, qué música escucha, a qué reuniones de la iglesia asiste o no asiste - o cualquier otra cosa que la Biblia no menciona directamente.

En lo que falla el legalista es en no darse cuenta de que Jesús no sólo ya nos libró de la Ley del Antiguo Testamento (Ro 6:14; 7:4-6; Ga 3:13; 4:4-7) sino que Él también nos liberó de los estándares artificiales creados por los hombres que no están en la Biblia. Hemos sido aceptados por Dios porque por gracia somos Sus hijos (Ga 4:7). Nos mantenemos aceptos por gracia (Ro 5:1-2) y por lo tanto por Su gracia estamos seguros hasta el tiempo cuando le veamos a Él (Ro 8:29-39). Ya que cada creyente es aceptado en base a la gracia nosotros debemos aceptar a otros creyentes que no están de acuerdo en asuntos que no están claramente definidos como buenos o malos en la Biblia (Ro 14). El legalista 'de la gracia [ha] caído' (Ga 5:4) porque ahora depende de su propio desempeño para completar su relación con Dios. Lo que no entiende es que siempre se debe de desempeñar perfectamente o de lo contrario sus propios estándares lo condenan, cualquiera que estos sean. Sólo el desempeño perfecto de Jesucristo es aceptable para Dios, y por lo tanto, sólo los Cristianos que confían en esa provisión misericordiosa son aceptados por Dios. La forma de agradar a Dios y vivir dentro de los estándares de la Ley es el amor (Ga 5:14).

Conclusión

Debemos de balancear cuidadosamente nuestro vivir Cristiano bajo el principio de la gracia desde el inicio hasta el final. La misma gracia que se nos extendió en nuestra salvación inicial nos asegura nuestro crecimiento y la aceptación de nuestra vida Cristiana en Dios. Estamos libres del pecado, de la Ley, y de las reglas artificiales y por lo tanto también de condenación. Pero nuestra libertad debe ser restringida por el amor de Dios hacia los demás. Esto produce la Vida de Gracia que agrada a Dios.


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