GraceNotes
   

   Compartiendo la Gracia Gentilmente



Aquellos que dicen que conocen la gracia de Dios deben hablar y actuar bondadosamente hacia todos. A Jesús se le describió como 'lleno de gracia y de verdad' (Jn 1:14). Él proclamó la verdad de tal manera que todos estaban 'maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca' (Lc 4:22) y Su conducta también fue buena.

Así como Jesús, debemos de compartir la verdad de la gracia bondadosamente para que este hermoso mensaje no se manche, ni se haga menos, o que se contradiga con palabras y conductas poco bondadosas. ¿Cómo podemos ser bondadosos mientras proclamamos Su gracia? Seremos más bondadosos una vez que entendamos y reflejemos en palabras y hechos lo que es inherente al concepto mismo de la gracia.

La gracia nos hace humildes. La gracia que experimentamos como Cristianos remueve todas las bases para el orgullo porque es un regalo absolutamente gratuito sin mérito por nada de lo que hagamos. Evita que nos hagamos una opinión inflada de nosotros (Ro 12:3). Al contrario, nosotros debemos reflejar el sentimiento del Apóstol Pablo quien dijo, 'Pero por la gracia de Dios soy lo que soy' (1 Cor 15:10). Ya que nuestra nueva identidad y posición han sido dadas por gracia, no decimos que tenemos una mayor virtud o valor inherente que el de los demás. La gracia admite el pasado pecaminoso y el presente imperfecto. Debemos de proclamar vigorosamente verdades claras, pero mientras profundizamos en el espectro de la claridad Espiritual, debemos humildemente admitir que nuestra comprensión es menos que perfecta y tratar de buena manera con aquellos que tienen una comprensión diferente.

La gracia nos liberta. La gracia nos ha libertado de la esclavitud de la ley y las demandas legalistas (cf. Ga 5:1-13). Un espíritu legalista tiraniza a la gente con expectaciones arbitrarias y artificiales que sofocan el crecimiento Cristiano, pero un espíritu bondadoso les permite crecer para llegar a ser como Cristo. Una actitud bondadosa hacia los demás los libera para poder ser lo que Dios quiere que sean en lugar de demandar que sean lo que nosotros u otros quieren que ellos sean. A Estados Unidos de América se le llama un país libre porque a las personas se les permite pensar, preguntar, platicar, debatir, que estén de acuerdo, o que objeten. De la misma manera, la bondad Cristiana crea un ambiente que permite a las persona alcanzar su máximo potencial sin el temor de la censura o la condenación.

La gracia es riesgosa. Cuando Dios nos dio todo por nada y garantizó nuestro futuro Él tomó un riesgo, el riesgo de que nosotros abusemos de Sus bendiciones - así como algunos lo hacen de verdad. Los creyentes pueden usar la gracia que les liberta 'como ocasión para la carne' (Ga 5:13). Se puede abusar de la gracia, alejarla, o desecharla (e.g., 2 Cor 6:1; Ga 1:6; 2:21; 5:4; Heb 12:15). Cuando Jesús escogió a Sus doce discípulos, Él se arriesgó al confiar Su mensaje y reputación a hombres cuyo carácter no había sido probado, no tenían entrenamiento doctrinal, y de modales toscos. Una actitud bondadosa hacia las personas ve el potencial que Dios ve en ellas y está dispuesto a confiar en Dios para que se lleve a cabo.

La gracia es paciente. La Escritura nos dice: 'creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo' (2 Pe 3:18). Ese crecimiento es un proceso en el que la gracia nos enseña (vea Tit 2:11-12 en donde la palabra enseñar está relacionada con el entrenamiento de niños). Ya que Dios ha diseñado la madurez espiritual como un proceso de crecimiento, Él tolera nuestras imperfecciones mientras progresamos. Dios es como un padre paciente que desea que su hijo madure. De la misma manera reconocemos que nuestros hermanos creyentes están en un proceso de desarrollo; ellos no son un producto terminado. Cada etapa del crecimiento tiene sus expectaciones, que son diferentes para cada persona. Mostramos bondad cuando les damos el espacio y el tiempo a los demás para que sean más como Cristo en entendimiento, carácter, y conducta.

La gracia nos motiva. La idea de la motivación bíblica implica la ayuda de uno que está a nuestro lado para apoyarnos y fortalecernos en el tiempo de necesidad. Alguien con una disposición bondadosa se agacha para alcanzar a otros y levantarles (cf. 2 Cor 8:9). Un espíritu bondadoso no critica, condena, desanima, o reprime a alguien sin amor para dañar su crecimiento. El propósito de la gracia no es derrotar a otros, sino estimularles para llegar a ser como Cristo. Alguien dijo que la gracia pone una aureola sobre nuestra cabeza y nos ayuda a crecer en ella. Nosotros tenemos más posibilidades de crecer cuando los demás nos motivan y esperan que lleguemos a ser lo que Dios quiere que seamos en Cristo. Un espíritu bondadoso refleja amor porque: 'Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta' (1 Cor 13:7), i.e., cree lo mejor acerca de los demás y optimistamente les ayuda con un espíritu perdonador. La bondad les da el beneficio de la duda a los demás en asuntos de consciencia y conducta que no están muy claros.

La gracia es benigna. Le otorga otra bondad reflexiva y útil (cf. Ef 2:7). Benignidad es más que hacer o decir algo bueno, como se refleja en la oración de la niñita, 'Dios, ayuda a la gente mala a ser buena, y a la gente buena a ser benigna'. Un espíritu bondadoso considera los sentimientos de los demás y trata gentilmente con ellos con buena voluntad y con la intención de ayudar.

La gracia es perdonar. Demostramos la naturaleza benigna y amorosa de la gracia de Dios cuando perdonamos a los que nos ofenden (cf. Ef 4:32). La idea del perdón en el Nuevo Testamento contiene la idea de dejar ir. Cuando perdonamos a los que nos lastiman, los dejamos ir y ya no son el objeto de nuestro resentimiento. Es un acto bondadoso en el que absorbemos el dolor de una ofensa sin retribuirla, tal como Jesús lo hizo con los que le causaron dolor en Su muerte dolorosa.

Conclusión

En un intento de extender el mensaje de la gracia de Dios, sería trágico que un espíritu no-bondadoso rompiera la credibilidad del mensaje y aún alejara a las personas. Esto sería una desgracia. Así como no podemos enseñar el amor de Dios con el cejo fruncido, de la misma manera no podemos extender la gracia sin un espíritu bondadoso para con todos los que están dentro y fuera de la familia de Dios. Nosotros que atesoramos la verdad acerca de la gracia debemos de compartirla bondadosamente. Cuando somos bondadosos, las personas van a ser atraídas a nuestro mensaje. 'Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno' (Col 4:6).


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