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   ¿La Gracia Permite al Cristiano que Juzgue a Otros?



'¡No me juzguen!' En nuestra era de tolerancia, esta declaración se ha convertido en un mantra usado para sofocar los pronunciamientos morales y evadir la responsabilidad por el comportamiento. Algunos Cristianos tal vez digan que esto significa: 'No me digas cómo vivir; ¡Estoy bajo la gracia!' o acusar a aquellos que confrontan su comportamiento como que no son gentiles. La gracia también es usada como una excusa para no confrontar a las personas. Entonces ¿Es gentil juzgar a otra persona?

Las palabras y el ejemplo de Jesús

El Señor Jesucristo dijo: 'No juzguéis, para que no seáis juzgados' (Mt 7:1). Pero ¿esto qué significa? La palabra 'juzgar' (krino) en forma negativa significa condenar o criticar, o considerar, tomar una decisión en el sentido neutral. Aquí obviamente Él la usa en el sentido negativo. Si Jesús quiere decir que nunca debemos de condenar el comportamiento de alguien, entonces Él es inconsistente. Su declaración de Mt 7:1 es parte del Sermón de Monte en el que en esencia Él condena la actitud y el comportamiento de los auto-justificados Escribas y Fariseos (Mt 5:20; 6:5, 16; 7:15-23; cf. 23:1-36). Jesús también enseña que nosotros no debemos de juzgar 'según las apariencias', sino con 'justo juicio' (Jn 7:24). En verdad, los Escribas y Fariseos tiene la apariencia externa de santidad, pero ellos están muy por debajo del estándar perfecto de rectitud de Dios

Algunos usan Jn 8:1-11 y el tratamiento de Jesús a la mujer encontrada en adulterio diciendo que no debemos juzgar a otros. Jesús mostró gracia al no recomendar que la apedrearan como dice la Ley de Moisés, pero Él también mostró gracia al decirle 'vete y no peques más'. Jesús no vetó la opinión de la multitud de apedrearla; Él simplemente invita a aquellos que no tengan pecado a lanzar la primera piedra. De acuerdo con Su justo juicio Jesús llama pecado a su adulterio pero lo trata con gracia.

Cuándo alguien no debe de juzgar a otros

Como en Juan 8, existen momentos cuando la gente no debe de juzgar a otros. En Mt 7:2-6 y otros pasajes se nos dan razones para no juzgar.

Cuando uno tiene un espíritu crítico o destructivo. La advertencia de Jesús en Mt 7:2 es para aquellos que juzgan y que van a ser juzgados de la misma manera y explica por qué Él prohíbe el juicio crítico en el verso 1. Esto ciertamente aplica a los Escribas y Fariseos en Juan 8 (8:6 explica sus motivos destructivos). Stg 2:13 también advierte a los Cristianos que van a ser juzgados de acuerdo con la misericordia que ellos mostraron a otros, así que si el juicio va a ser destructivo o sin misericordia (no amable), es mejor no juzgar.

Cuando uno es ciegamente hipócrita. En Mt 7:3-5 Jesús también explica que las personas que no han resuelto sus propios problemas no deberían de juzgar. El enfoque no debe de ser en la 'paja' del otro ojo, sino en la 'viga' de su propio ojo. Después de que uno resuelve su propio problema, entonces puede claramente juzgar al otro. Los Escribas y Fariseos estaban cegados por su auto-justificación mientras condenaban a alguien más (cf. Mt. 23:1-36).

Cuando uno ignora todos los hechos. Es fácil llegar a conclusiones acerca del comportamiento de otro y sus motivos detrás de este. Pero raras veces se conoce la historia completa. Sólo Dios la sabe. Ninguno conoce los motivos de otro. El Apóstol Pablo no estaba dispuesto ni a juzgarse a sí mismo, sino que dejó el juicio en las manos de Dios (1 Cor 4:3-5).

Cuando uno es confrontado con un comportamiento que no se menciona claramente en la Biblia. La única manera de tener 'un juicio justo' es con un claro conocimiento de los estándares de la Palabra de Dios. Sin embargo, la Biblia no menciona todos los comportamientos y las elecciones personales. Algunas veces los Cristianos con diferentes escrúpulos no van a estar de acuerdo acerca de asuntos que son cuestionables o de naturaleza neutral (e.g., ver ciertos programas de TV o celebrar ciertas fiestas con ciertas tradiciones). La actitud amable en esas ocasiones es no hacer un juicio crítico, sino amar y restaurar dejando el juicio a Dios (cf. Ro 14).

Cuándo puede uno juzgar a otro

Los Cristianos pueden y deben de usar su discernimiento bíblico para juzgar a otros en el sentido de considerar un asunto para poder tomar una decisión o un veredicto que sea de ayuda. Varias condiciones le permiten a uno juzgar.

Cuando uno habla sin hipocresía. Jesús dice que uno puede juzgar a otro, pero sólo después de que removamos nuestra 'viga' de nuestro propio ojo (Mt 7:5). Es bueno ayudar a un 'hermano' cuando le señalamos la 'paja' de un comportamiento o actitud incorrectos, pero sólo si uno puede hacerlo sin hipocresía.

Cuando uno sabe que la Biblia habla claramente acerca de un asunto. Los Cristianos tienen la obligación de juzgar falsas enseñanzas (Mt 7:15-20; Ro 16:17; 1 Tm 6:3) y obviamente la inmoralidad (1 Cor 5:3, 9-13). A los Cristianos se les manda que tengan discernimiento y que lo usen (1 Ts 5:21-22). La Biblia nos da claras instrucciones acerca de muchos asuntos de inmoralidad que se deben de evitar o confrontar (2 Tm 3:16).

Cuando uno está resolviendo problemas entre los miembros de la iglesia. La razón por la que los Cristianos no deben juzgar a los de afuera de la iglesia es la misma razón por la que deben de juzgar a los de la iglesia (1 Cor 5:12-6:1-5). Los que están afuera generalmente tienen una brújula moral defectuosa y ningún sentido de moralidad. Pero los que están en la verdadera iglesia de los creyentes tienen la Palabra de Dios como la base para discernir el comportamiento y alcanzar decisiones acerca de asuntos o desacuerdos entre los miembros de la iglesia.

Cuando uno es motivado por amor a ayudar y restaurar a otros. Antes de restaurar a alguien que ha pecado, uno debe de poder reconocer el comportamiento de esa persona como pecaminoso (Ga 6:1). Jesús le dijo a la mujer adúltera, 've y no peques más' (Jn 8:11). La disciplina de la iglesia también requiere juicios acerca del comportamiento pecaminoso de un individuo (Mt 18:15-17; 1 Cor 5:1-13).

Conclusión

La gracia no enseña tolerancia incondicional o la aceptación del comportamiento pecaminoso de otro, sino respeta legítimas diferencias de opinión. La gracia no se apega al comportamiento de una persona sino a su corazón. Hace lo que es amoroso, que es humilde y amorosamente habla la verdad que una persona necesita oír. Aquellos que dicen: '¡no me juzgues!' muy probablemente están juzgando su propio comportamiento como aceptable. Ellos son intolerantes hacia los puntos de vista de otros y juzgan los pronunciamientos de la Palabra de Dios como incompetentes, inconsiderados, o incorrectos. La Biblia no prohíbe juzgar a otros si se hace de una manera humilde, gentil, y amorosa. Una actitud de gracia significa que ayudamos a las personas al decirles amorosamente lo que ellos necesitan oír, ¡aunque ellos nos juzguen por hacerlo!


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